domingo, 11 de enero de 2026

Caleidoscopio

Las etapas de la vida son como los dibujos de un caleidoscopio.
Las formas y colores van cambiando.
A veces serán más bellas...
Pero todas tienen su encanto y singularidad.

🟢🟨♦️ ¡Disfrútalas! 🔶💜🔵
 


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Libro morado

 
Ella se mostraba con ganas, tenía la mañana por delante y hacía un día radiante.
Salió a dar un paseo, sin prisas, contemplando los árboles y pájaros con los que se iba cruzando.
La ciudad estaba casi vacía, a esas horas los niños estaban en el colegio y los adultos cumpliendo con su jornada laboral.
Las pequeñas tiendas que estaban abiertas, no estaban muy concurridas e invitaban a echarles un vistazo.
Decidió mirar que encontraba. No tenía pensado comprar nada, pero igual, algo le llamaba la atención.
Y sí, lo encontró, un curioso libro de tapas moradas. Sin dibujos, solo ponía: conjuros para personas con ganas de convertirse en brujas.
Tenía un precio casi regalado, así que lo compró.
Volvió a casa para comenzar a leerlo, lo que no esperaba es que lo que parecía un simple libro, iba a ser el fin de la persona que era.
El libro tenía letras grandes con mensajes claros.
En la primera página decía:
Si quieres cambiar tu vida y no sabes por dónde empezar, convertirte en bruja te ayudará.
Se recomienda leer un capítulo cada día. La energía que posee esta lectura, podría volverse en tu contra si no le concedes el espacio que necesita.
¿Su fallo?, no hacerle caso a esta única instrucción.
Comenzó a leer frase tras frase, párrafo tras párrafo y terminó en un día los cuatro primeros capítulos.
En ellos, resumiendo (y como tampoco queremos que a vosotros os caiga la maldición por leerlos de golpe) venía a contar conjuros para tener mejor suerte, ser mejor persona, saber escuchar y tener más empatía.
Es cierto que los leyó con agrado, pero no veía como todo eso podría ayudarla a cambiar su vida.
Quizá debería leerlo entero, sí, eso haría.
Siguió leyendo e iba preguntándose, "¿y en qué va a cambiar mi vida haciendo un conjuro como éste?"
El conjuro, en sí, formaba parte ya de la mitad del libro.
En él se describía como lograr que las personas a tu alrededor se sintiesen en armonía.
Lo que terminó por hacerla pensar que tal libro no era si no una tremenda tontería.
Para empezar, el título le invitaba a ser bruja pero lo que le proponía eran solo buenas acciones.
¿No se supone que las brujas son malas?
"Además, yo quiero que me cambie la vida a mejor. A mí. La gente no me importa en absoluto."
Aún así, lo terminó.
En su cabeza resonaron aquella noche todas las palabras aprendidas.
Cuando despertó, el cambio ya había surtido efecto.
Ya no salió a pasear admirando el paisaje, ya no le importaba si un pájaro se cruzaba en su camino o no.
Quería más en su vida, ese libro y las tonterías que había leído no habían servido para nada.
Ya se encargaría ella de cambiar a su manera.
Vamos que si lo haría, ¿cómo? Haría todo lo contrario de lo que había leído.
Esa sarta de idioteces le cambiaban la vida a los demás. No a ella.
Aprendió a ser egoísta, a usar a la gente para su propio interés, ¿empatía? Se reía de la empatía, su ombligo tenía mejores vistas. Es más, ella era mucho mejor, más lista, más simpática y todo lo más de lo más.
Cada día se dedicaba más a boicotear lo que el curioso libro le había mostrado.
Cada conjuro era su reto.
En uno decía como se podía entender la tristeza que había en el alma de otra persona. Ella la usaba para poder manipularla en su propio beneficio.
Había otro, uno de conseguir reprimir los impulsos durante un enfado. Era justo ese el que más le había enfadado mientras lo leía (ya avisaba el mismo libro de su energía). Ese le sirvió para modularlo de tal manera que no daba la sensación de enfado, si no de decepcionada. Con lo cual volvía a convertirse en víctima del enfado y podía usar su ventaja.
Y sí, poco a poco le cambió la vida.
¿A mejor? No lo creo...
Consiguió su propósito, transformarse en una verdadera bruja.

lunes, 22 de septiembre de 2025

Caos

Si estuvieras en un sitio caótico como por ejemplo un sitio con mucho ruido, luces estridentes, gente desagradable, sucio...
¿Qué harías?
Piensa tu respuesta, después baja y continúa leyendo.



Ahora piensa que ese sitio es tu cabeza, entonces ¿qué haces?
Pues a veces, así se siente.
Por eso nunca debemos juzgar ni minimizar los temores, sensaciones o sentimientos de los demás.
Por mucho que queramos no estamos en su cabeza.
De hecho, a veces ni uno mismo lo está.
Todo es un caos y es difícil de ordenar...

martes, 6 de mayo de 2025

Transformación

A veces una solo quiere estar en la cama, hacerse pequeña, un ovillo...

Esconderse del Mundo, grande, malvado...

En ese momento te conviertes en una oruga en su fase de crisálida.

Es solo un proceso, para después salir de nuevo.

Diferente, hermosa, cambiada y con unas grandes alas para volar.

El Mundo seguirá siendo grande, pero tú también.


Sonia Vakeiro
(Imagen de Pinterest)


domingo, 28 de agosto de 2022

Cuéntame un cuento


1

Mimi miraba la lluvia a través de la ventana. Siempre le ha encantado su sonido y su olor. Miraba atenta, tan atenta que se sorprendió al ver que las gotas de lluvia no parecían estar hechas de agua. Más bien eran unos seres diminutos. Tan transparentes como definidos. Con ojitos brillantes y de mirada inteligente. Pero, ¿eran reales?, ¿estaba delirando? 
Se frotó los ojos y los abrió y cerró varias veces. 
Ahí seguían, tan imposibles como reales.
¿Debería ir a decírselo a mamá o a papá? 
Sentía curiosidad por abrir la ventana y poner su mano. ¿Podría tocar alguno?
Como si de un gato se tratase, su curiosidad le pudo.
Abrió despacio, no quería asustarlos.
Sacó la mano y la abrió.
¿Qué creéis que sucedió?

2

Los seres notaron que ella era especial. Una mezcla entre ternura, sensibilidad, generosidad y empatía.
Sabían que no les haría daño.
Se juntaron todos creando una bola, no más grande que una pelota de tenis. 
Se acercaron a su mano y allí se posaron.
Ahora, de cerca, Mimi apreciaba cada detalle de estas extrañas criaturas.
Tenían cuerpos ovalados, sus brazos y piernas se juntaban para crear esa pelota.
No iban vestidos pero no se veían desnudos.
Tenían bocas en forma de corazón y no tenían orejas.
Los ojos, que había apreciado antes, variaban en colores. Colores que, ¿cómo era posible? Nunca los había visto antes.
Notaba sus latidos acelerados y pensaba: ¿hablarían? ¿Podrían comunicarse?

3

Los seres se separaron y, organizados ahora en filas, se quedaron mirando a la niña.
Mimi se quedó callada, expectante y, cuando se disponía a decir algo, uno de ellos se adelantó y, ¡sí! Habló - Estamos encantados de conocerte. Eres la primera persona que ha logrado vernos. Nacemos en las nubes y nos camuflamos con las gotas de lluvia. 
Una vez tocamos la tierra, nos adentramos en ella. 
Es ahí donde comienza todo. Vivimos allí pero salimos al exterior. ¡Tenemos grandes tareas!
Movemos el agua a las raíces a las que la lluvia no llegó.
Ayudamos a insectos atrapados entre las piedras.
Hablamos a las flores para animarlas a abrir sus pétalos.
Vigilamos a las crisálidas para que nada les dañe hasta que sean mariposas.
Curamos las alas de los pájaros que cayeron del nido... - se quedó en silencio sin más y se colocó en una de las filas.
Mimi, a pesar de todo lo que le acababan de contar, tenía muchas preguntas que hacerles. Aún así, optó por callar.

4

El silencio duró poco.
Un trueno les anunciaba que la suave lluvia pronto sería tormenta.
A Mimi las tormentas no le asustaban. 
Al contrario que a sus nuevos amigos.
Ya no estaban en filas, se habían vuelto a juntar y ya no se veían transparentes.
Ya no parecían una bola de cristal.
Se veían grises y apagados.
Mimi no pudo reprimirse más -¿Por qué estáis así? ¿Os asusta la tormenta?
No hubo respuestas.

Relámpago
Trueno
Relámpago

Mimi cerró los ojos un segundo.
La bola gris ya no estaba en su mano.
Unos pasos sonaron a su espalda.
-¿Qué haces con la ventana abierta? Te estás empapando. - su mamá acababa de entrar en su habitación.
-Estaba mirando a... - no supo como continuar.
-Sé que te gusta mirar la lluvia. Pero ahora mismo llueve muy fuerte, te estabas mojando y no quiero que te enfríes.
La niña no dijo nada más. Fue hacia su escritorio, sacó del cajón su cuaderno verde y pinturas.
Su mamá le dio un beso en la frente y la dejó dibujando.

Final

Mientras dibujaba, de reojo, miraba la ventana.
La tormenta ya no dejaba apreciar las gotas y no se veía rastro de los seres.
Concentrada cogió un lápiz.
Pensativa y dubitativa.
¿Volverían a visitarla? ¿Qué eran realmente?
La tarde tocaba a su fin y pronto tendría que ir a cenar.
¿Haría bien en contárselo a sus padres?
¿La creerían? No porque ella fuese una mentirosa. Si no porque tenía una gran imaginación.
En una ocasión, ya les relató aquello de las hormigas que le escondían los ositos de gominola. 
O como otra vez, cuando las flores de mimosa dejaron de ser amarillas para volverse multicolor...
Decidió que la próxima vez que lloviese les diría que mirasen con ella la lluvia. Solo deseaba que eso ocurriese lo antes posible.
La llamaron para poner los cubiertos.
Dejó el cuaderno abierto.
Lo que había dibujado fue lo siguiente:




Reflexión

Quizá solo lo imaginó... O quizá solo las personas especiales logran ver lo que otros no.

Nota

El motivo de que este cuento no tenga un título es que cada uno invente el que le guste más.

                                   Tamara SG-Q
                          






viernes, 25 de febrero de 2022

La vida es cambio


Vivir es cambiar.
Vivir implica que haya cambios, es más, sin ellos no habría vida.
Primero naces y cambias mientras creces.
Cambias de gustos, cambias de aficiones y así cambios y cambios.
Algunos son elegidos, otros inesperados, los hay ingratos y duros... Cambios que te golpean y duelen por dentro.
Pero de todos, podemos ir aprendiendo.
Y el mejor de los cambios es aquel que hacemos por y para nosotros mismos. El cambio para estar bien. Y no depende de como se muevan las aguas a nuestro alrededor, solo de como nos mantengamos en ellas.
Y si estamos solo a flote mientras no podamos hacer más, cambiar nuestra forma de sentirnos.
No mirar hacía abajo, las profundidades asustan, no nos dejan ver el final. Tampoco, querer tocar tierra antes de tiempo. Saber que, tarde o temprano, cambiará, sucederá.
Al fin, la vida es cambio...



jueves, 9 de diciembre de 2021

Navidades mágicas

Vivo en Torrejón de Ardoz y sí, he ido a ver las Navidades Mágicas. Pero no, no vengo a hablaros de éstas. Si no de lo que, para mí, eran las navidades mágicas.

Magia era :
Juntarse con la familia sin que faltase nadie.
Mesas con comida que antes si nos resultaba especial.
Cantar villancicos y bailarlos.
Tocar panderetas.
Jugar a juegos de mesa.
Salir a pedir el aguinaldo.
Echarnos sprays de nieve o serpentinas.
Ver a Martes y Trece.
Reírnos de chistes nuevos y viejos. Y de anécdotas de siempre. Crear otras nuevas.
Dormir en colchones en el suelo con los primos.
Ir a ver Cortylandia y comer un Happy Meal.
Montar el Belén con musgo.
Quitar las pepitas a las uvas.
Felicitar el año nuevo a los vecinos.
Esperar con nervios a los Reyes Magos.
Despertarse pronto y esperar para abrirlos.
Comer roscón y desear que te tocase la figurita.
Recogerlo todo y saber que al año siguiente sería igual... 
Eso, era magia.